Capturas contra el crimen: ¿más operativos o más seguridad?
Las detenciones en Cesar y Huila muestran intensidad policial, pero plantean preguntas sobre estrategia de largo plazo contra estructuras criminales.
Los últimos días traen noticias de capturas en el territorio. En Pailitas, Cesar, el Ejército detuvo a alias 'El Compita', señalado de operar drones para el ELN en ataques contra instalaciones policiales. Casi simultáneamente, en Pitalito, Huila, capturaron a alias 'Panadero' por participación en un homicidio. Dos hechos que, a primera vista, parecen confirmar que la Fuerza Pública está actuando. Pero merece la pena preguntarse qué tan profundo llega ese golpe y si estamos frente a una estrategia coherente o a operativos que generan titulares sin resolver el fondo del problema.
La captura de 'El Compita' tiene un peso operativo evidente. Junto a él cayeron dos integrantes más del Frente Camilo Torres Restrepo del ELN, y las autoridades incautaron un dron, armas, granadas y casi tres kilogramos de explosivos tipo amonal. Eso importa porque el dron no es un arma abstracta: en septiembre atacó la estación de policía de Aguachica; en octubre volvió a hacerlo y facilitó la fuga de tres detenidos. La gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, había ofrecido $150 millones de recompensa por información sobre quiénes los operaban. Así que la captura responde a una amenaza concreta y localizada.
Pero aquí empieza el dilema. ¿Capturar al operador de drones significa que se acabaron los ataques con drones? El comunicado del Ejército habla de que estos elementos 'afectarían las capacidades criminales de esta estructura', con la palabra clave siendo 'afectarían'. No dice que desmantelaron la estructura, sino que la debilitaron. Es decir, es un golpe táctico en una guerra que sigue. El ELN sigue presente en la región, probablemente ya está buscando reemplazos, y los ataques podrían reanudar en otra forma.
El patrón de capturas sin contexto
Lo que preocupa desde la perspectiva del análisis de seguridad es que estas capturas se reportan aisladamente. Se anuncia quién cayó, qué se incautó, qué estructura criminal está vinculada. Pero no se explica cómo estas detenciones se conectan con una estrategia territorial más amplia. ¿Hay un plan para retomar presencia estatal en las zonas que controla el ELN? ¿Se está desmantelando la cadena de suministro de armas y explosivos, o solo se quita al operador visible? ¿Qué pasa con los territorios donde estas estructuras reclutan, financian sus operaciones y se aprovisionan?
En Pitalito, la captura de 'Panadero' por homicidio es un acto de justicia puntual importante. Cada crimen esclarecido es un derecho que se honra hacia la víctima y su familia. Pero también refleja una realidad que atraviesa todo el país: la criminalidad cotidiana, los homicidios que afectan a vecinos, pequeños comerciantes y familias, no siempre tiene una explicación estructural clara ni una solución preventiva visible en las políticas públicas. Se captura al sospechoso después del hecho. Menos se invierte en evitar que ocurra.
¿Qué significa seguridad en serio?
Una captura es necesaria pero insuficiente. La Fuerza Pública debe aprehender delincuentes; es su función. Lo que falta es que esas capturas se enmarquen en estrategias que aborden por qué las estructuras criminales echan raíces en territorios específicos. En Cesar, el ELN opera porque tiene acceso a drogas, armas, rutas de tránsito, financiamiento y tolerancia de facto en espacios donde el Estado no controla. 'El Compita' era un eslabón; capturarlo es correcto, pero si el eslabón siguiente está listo y operativo, el problema continúa con otro nombre.
Lo mismo en Huila con los homicidios. Si Pitalito sigue siendo un lugar donde se mata con relativa impunidad y la gente sigue temiéndole a ciertos actores armados, una captura individual no cambia el entorno que produce esa violencia.
Las próximas semanas dirán si estas capturas se traducen en menos ataques con drones en Cesar o en una reducción sostenida de homicidios en Pitalito. Si los ataques cesan, habrá sido un golpe profundo. Si reanudan en otro formato, habrá sido un operativo de ruido mediático. La diferencia entre seguridad de verdad y seguridad de declaración depende de eso: no de las capturas anunciadas, sino de los crímenes prevenidos.
Gentil javela - Dime Media
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